Un autobús urbano en Barcelona, lleno de pasajeros y todos hablando, pero no entre ellos, sino por teléfono con personas fuera del autobús. No solo es una estampa habitual, sino que convierte a las personas a tu alrededor en no-personas, un des respeto a los demás.
La comunicación directa entre dos personas, el debate con el deseo de llegar a un consenso parece ser reemplazado con la comunicación con muchos, ya no verbal sino por mensajes de texto y emojis. Las nuevas generaciones están perdiendo la facultad de un vis.a-vis y prefieren mensajes cortos, así eliminado el valor añadido la conversación verbal, el impacto de la voz y el lenguaje no verbal.
En lugar de escuchar estamos distraídos, comprobando constantemente los mensajes cortos de nuestros amigos, e informando a los supuestos amigos, donde estamos, que comemos, pero no lo que sentimos. La conversación cara a cara se convierte cada vez más a mensajes escrito o mensajes de voz; una muerte anunciada, me temo.
Para rizar el rizo, la conversación entre los mas jóvenes, cuando efectivamente la haya, es lo que han visto en las redes sociales.
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