En el mismo momento que escribo esta frase y el mismo instante que Usted la va a leer este blog, en unos días, en unas semanas o meses, nace un bebe o está a punto de nacer.
Tras meses de escucha pasiva, el niño pronunciará la primera palabra y es sin duda un acontecimiento inolvidable. La primera palabra se va a convertir en frases, cada vez pronunciadas con mas claridad y riqueza lingüística. A pesar de que la comunicación verbal es tan importante y tan eficiente, apenas reconocemos su importancia. Celebramos la primera palabra que el niño puede leer y aceptamos silenciosamente que los criterios de medir la educación son exámenes escritos, aplaudimos cada éxito escolar en la lectura, interpretación de texto, en matemáticas pero ya consideramos la facultad de hablar algo normal, algo que nos hemos olvidado a valorar. Damos más valor a que un niño empieza a andar, empieza a usar la bici y a continuación se saca el carnet de conducir.
Nos perdemos tanto, el vocabulario activo se está reduciendo, el uso de adverbios y adjetivos descriptivos es cada vez menor. Los niños están perdiendo la facultad de expresar sus deseos de forma clara. Los niños pierden la facultad de escuchar con atención y al mismo tiempo, los niños cada vez tienen más ansiedad de hablar delante de su compañeros, porque el entorno escolar, el entorno educativo no contempla otra medida de valorar el progreso y éxito que la palabra escrita.
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